El crédito de nómina, la desgracia de los incautos

El problema es no pensar bien

El préstamo de nómina es un crédito fácil de colocar con poco riesgo para las instituciones financieras, por eso es el producto favorito de éstas. Se consiguen clientes cautivos y relativamente seguros, pues su salario es depositado ahí mismo y la deuda es cobrada en automático por la institución.

Lo ofrecen en todos lados: publicidad en línea, cajeros automáticos, en las sucursales y hasta por llamadas telefónicas.

El problema radica en que popularmente se cree que es dinero extra. Los contratantes no se fijan en la tasa de interés, en las multas por pago anticipado, en las comisiones que se cobrarán y a veces ni siquiera saben de cuánto será la mensualidad. No se piensa que si se publicita tanto no es por obra de caridad, sino por negocio. La gente poco previsora se gasta el préstamo y a veces no tiene para saldar ni siquiera los primeros pagos.

Aún si los intereses son bajos, los recargos no lo son. Ahí está la mayor oportunidad de ganancias para el prestador del dinero, cuando las multas y cargos moratorios convierten al deudor en alguien que trabaja ahora para la institución financiera dándoles del producto de su trabajo quincena tras quincena por una deuda que se vuelve larga e impagable. El problema se agudiza si se tienen otros compromisos económicos o tarjeta de crédito (que en sí misma también es una deuda).

Para que un crédito sea útil se debe usar la inteligencia

Es importante recalcar que obtener un crédito no es cosa del demonio. Es una herramienta de la cual se puede sacar mucho provecho. Básicamente el punto es contratarlo sola y únicamente cuando las circunstancias lo ameritan. Y esas circunstancias o motivos se resumen en dos:

  1. Cuando se obtendrán más ganancias a partir del recurso obtenido. El dinero que se te presta te ayudará a tus negocios y lograrás ganancias por encima de los intereses del préstamo. Ejemplos: adquirir nuevo equipo esencial, un carro, un viaje de negocios, etc.
  2. Una emergencia que requiere atención urgente. Puede ser por ejemplo el pago de servicios médicos por algún suceso drástico e imprevisto.

Aún así siempre habrá un riesgo, pero será mínimo. Uno no está ajeno a sufrir infortunios. Pero si no es para los casos antes mencionados ten la seguridad de que en una medida pequeña o muy grande terminarás pagando extra por tener las cosas en el momento, con dinero que en realidad no es tuyo, nunca lo fue y no lo será. Y las instituciones de crédito seguirán engordándose y multiplicándose gracias a la sangre de los incautos.

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